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¡Feliz 150 cumpleaños, Canadá!

10 julio, 2017 Comentarios (4) Visto: 419 Destinos, Rutinas, Viajeras, Viajes

Compañeros de viaje

Era 2 de marzo de 2015. Ya habían pasado más de dos meses desde que decidiera dejar mi trabajo para viajar en solitario por el mundo. Venía de pasar unas semanas maravillosas explorando a pie las montañas del Himalaya en Nepal y enamorarme de un país que no podía haberme dado una mejor bienvenida. Tras continuar mi ruta hacia el sur, el contraste al llegar a India había sido evidente desde el primer día. Sus ruidosas calles, sus multitudes caóticas y sus llamativos colores hicieron que todos mis sentidos se despertaran mientras absorbía cada uno de los encantos de este exótico país.

Ese 2 de marzo, un sol arrollador lucía en la ciudad sagrada de Hampi, conocida como la Ciudad de la Victoria, situada al sudoeste de India. Llevaba varios días explorando el lugar en los que había podido disfrutar de sus milenarios templos y espectaculares ruinas, sus colinas de enormes piedras de granito y su fabulosa comida. Aunque muchas eran las razones por las que Hampi siempre iba a tener un lugar especial en mis recuerdos, sin saberlo, se iba a convertir en uno de los lugares más decisivos de mi viaje y que afectaría, aunque más adelante, al resto de mi viaje.

Ese 2 de marzo, en un hostal de Virupapur Gaddi rodeado de arrozales, conocí a un chico canadiense, algo tímido pero lleno de opiniones, algo callado pero con mucho que decir y algo serio pero siempre con una sonrisa, llamado Casey. No nos dijimos mucho ese día, quizás fuera porque el lugar rebosaba de viajeros impacientes por hacer nuevas amistades o porque no supimos qué decirnos. Fuera lo que fuese, no impidió que al día siguiente decidiéramos explorar en moto los alrededores de Hampi. Juntos recorrimos sus sinuosas carreteras, donde la seguridad brilla por su ausencia, hasta llegar al lago de Sanapura donde nos dimos un pequeño baño junto a otros viajeros y algunos locales, subimos los más de 550 escalones que llevan al Monkey Temple donde conviven turistas, devotos y cientos de juguetones monos, visitamos tiendas de artesanos locales en Anegundi,  jugamos con unos simpáticos niños a la orilla del río Tungabhadra y vimos el anochecer en lo alto del templo de Hannuman. Un día que sin planearlo se convirtió en una increíble aventura pero que, al llegar la noche, llegó a su fin. Casey y yo nos despedimos y cada uno continuó su aventura personal con sus respectivos compañeros de viaje.

Casey emprendía así un viaje de 3 meses por la India que le llevaría finalmente a cruzar su frontera y llegar a Nepal. Allí comenzaría su trekking por el Annapurna hasta que un fatídico sábado de abril de 2015, su aventura llegara a su fin cuando un terremoto una magnitud 8,1 sacudió el país destruyendo cientos de aldeas y acabando con la vida de miles de nepalíes. En escasas 48 horas, su compañía de seguro le ponía a salvo y rumbo de nuevo a su país.

Yo, por mi lado, continué con mi ruta por Asia. Se acercaban meses de muchas aventuras y momentos inolvidables. Durante los siguientes 5 meses pude descubrir miles de pagodas en Myanmar, degustar la exquisita gastronomía de Malasia, hacer mis primeros pinitos surfeando en Indonesia y explorar el increíble fondo marino de Filipinas.

Durante esos meses mantuvimos el contacto aunque el reencuentro se vislumbraba como algo imposible. Casey había vuelto a su vida en Canadá y yo seguía con mi mochila al hombro recorriendo sin rumbo Asia. Hasta que llegó uno de esos días en los que uno, tras meses en la carretera, se pregunta cómo ha acabado ahí, se plantea qué está haciendo y siente esa morriña que pensaba haber superado. Fue en uno de esos días, mientras despotricaba sin sentido del abrasante calor, la falta de agua caliente, los bichos que me acompañaban en la habitación y mi incapacidad de seguir comiendo arroz ni un solo día más en el que Casey pronunció las palabras mágicas: ” ¿y por qué no vienes a Canadá?. Él tenía planeado un road trip desde Saskatoon, su ciudad natal, hasta Vancouver durante el verano con un amigo. Una fascinante ruta en carretera por 3 increíbles provincias canadienses descubriendo lugares tan impresionantes como el parque natural de Banff, las infinitas praderas de Saskatchewan o la mística Vancouver Island así que “¿por qué no?“, le contesté. Quizás porque entonces Casey era un auténtico desconocido para mi, porque no conocía nada de Canadá aparte de lo caro que era o porque estaba a más de 11.200 kilómetros de Manila, donde yo me encontraba, hubiera pensado cualquiera pero, aún así, en aquel momento me pareció la mejor idea del mundo y me lancé a ella casi sin sopesar las consecuencias. Así comenzaban los 2 meses y los 2.000 kilómetros más memorables de mi viaje.

Con el final del verano llegó también el final de nuestra aventura juntos. Yo volvía a España para ver como una de mis mejores amigas daba el sí quiero mientras Casey continuaba su road trip por la costa oeste de Estados Unidos. Así que en Vancouver nos despedimos de nuevo, pero esta vez no iba a ser un ‘adiós’, sino un ‘hasta luego’. Él tenía previsto viajar a Europa con su familia ese mismo otoño y decidió comprar solo un billete de ida y continuar nuestra aventura, esta vez por Europa.

Desde aquel día no han habido más adioses y hemos recorrido juntos parte de España, Francia, Italia, Tailandia, Malasia, Vietnam, Japón, Canadá, Reino Unido, Alemania, Irlanda, Marruecos y, muy pronto, también Bosnia Herzegovina y Grecia. Seguimos sin ruta y sin rumbo, aunque en ocasiones los visados dictan nuestros movimientos, pero siempre juntos. Así fue como un encuentro casual en un lugar remoto en la India se convirtió en un viaje por 14 países en 3 continentes diferentes con el mejor compañero de viaje que jamás hubiera imaginado.

Gracias a Saal Digital por darnos la oportunidad de plasmar algunos de los mejores recuerdos de nuestros viajes en este precioso álbum digital. Tanto la calidad de las impresiones como la nitidez de las fotografías son impecables. Esperamos poder repetir en el futuro con nuevos y mejores recuerdos.

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4 respuestas de Compañeros de viaje

  1. Laura dice:

    Sois amor!

    Recuerdo darte la conversación, casi agarrándote de los tobillos, para que recapacitaras si ese viaje te iría bien allá por 2014… y cómo me alegro de todo lo bueno que te ha traído!

    Un besazo.

  2. Facundo Ezquer Martorell dice:

    Excelente ISA

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